marcianos


si un día apareciera un marciano y nos observara desde los más ajenos puntos de vista quedaría sorprendido. sé que esta idea no es nueva y que mucha gente la comparte. pero hay muchas noches, como la de ayer, en las que me permito el lujo de intentar ver las cosas como un ajeno al mundo. y no dejo de sorprenderme. es divertido, pero en muchas ocasiones desvela demasiadas cosas de la condición humana. demasiadas.
existe un trasporte público muy activo durante las horas de la noche. la gente tiene los ojos vidriosos y las palabras descontroladas. las cabezas cabecean. la torpeza reina en el ambiente. el camión de almas nocturnas reparte hogares para los elegidos. hemos bebido y fumado, hemos bailado y gritado, hemos charlado forzando nuestra garganta.
estoy tan incrustado en esta realidad que me cuesta hacer regresión a mis ideas de anoche en el camión de los pollos griposos. después de lo que me pasó la semana pasada, coger el búho para regresar a casa es una idea muy segura. el camino de vuelta a casa perfecto. el mejor sitio, un trayecto directo y la mejor música en mis oidos. no tengo frío y la ventana me proporciona lugares familiares para viajar a mi interior.
cómo entendería un marciano todo esto. que los habitantes de este planeta se emborrachen y busquen el calor del prójimo para cualquier cosa. que las calles de sus ciudades rebosen de actividad a cualquier hora. que seamos todos tan distintos, que tengamos tantas cosas funcionando, que seamos perezosos y envidiosos. que nuestros principios sean tan básicos. que nos apasione la imperfección. que disfrutemos de la informalidad, que sonriamos a la vida en cada esquina. que odiemos gratuitamente. que nos arrastre la autodestrucción. que perdamos la pasión, y que la encontramos al siguiente paso. que nos encerremos. que estallemos. contra el cristal, contra el reflejo del almacén de transportados. mi corazón dinamitando mi pecho. sintiendo fugazmente la euforia de la existencia. la peculiaridad de la vida. la facultad de amar, de sentir. la suerte de estar vivo. el deseo de que este viaje dure un par de canciones más.
bajé en mi parada. caminé sobre la hierba mojada, evitando las 'minas' caninas. estaba en casa. paseé sin prisa. y pensé, qué más da que haya marcianos que nos estén viendo, suficiente tenemos con todo esto como para pensar más allá. pero no está mal hacerlo de vez en cuando, te das cuenta de lo marcianos que somos todos.

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