taxi radio
anoche me subí al taxi con una facilidad inusitada. justo enfrente de la puerta de mi trabajo hay una parada en la que nunca hay taxis, pero resulta fácil encontrarlos porque caen como gotas por la calle orense. era un tipo ciertamente oscuro, con lo poco que pude observar de él, oscuro en los dos sentidos. pelo grasiento y barba de borracho. era un seat toledo de hace seis o siete años. una carraca curiosa. un coche pelado de comodidades pero que rueda estupendamente. supongo que por eso es uno de los taxis más comunes en madrid, junto con los nuevos 'toledo', los skoda. el taxi que me llevaba a casa era de los más cutres que he visto, y creedeme que he visto unos cuantos. el cachibache para abrir la puerta estaba cubierto con cinta de pintor, ésta que es de papel amarillo, que se despega fácil. pues tenía esta cinta adhesiva puesta y parecía que andaba allí puesta durante el último año, con las consecuencias de mugre apropiadas. los asientos eran viejos, y duros. sentías cada 'matiz' del asfalto, del asfalto de la ciudad en obras... te expulsaba a cada bache y te inclinaba por defecto hacia la puerta. pensé que debía haber puesto unas tablas o unas mantas bajo el asiento. mientras, la radio deportiva de la noche, con esos periodistas de tres al cuarto con valen más que un pedo. agresivos y valordadores, que ni ocultan lo que opinan y se creen gallitos de pelea con el poder que les da la radio. son unos mequetrefes manipuladores. que faltan al respeto y mienten. son los primeros que incitan a la violencia en el fútbol, los culpables de la mala hostia de las aficiones que les escuchan. también es culpable la condición humana de las hinchadas, y ahí no entro. pero ellos son unos indeseables, como si tuvieran algún mérito deportivo. son nauseabundos. son los primeros que hacen de las noticias una cagada de teatro.
el tío le pisaba y no tardé en llegar a casa, me alegró bajarme del coche. no me olvidé nada. otra vez en casa con la cabeza explotada.
el tío le pisaba y no tardé en llegar a casa, me alegró bajarme del coche. no me olvidé nada. otra vez en casa con la cabeza explotada.
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